Persona normal -2016- Benito Taibo
Estas páginas se llenan con fábulas, gotas de realidad, múltiples ensoñaciones brotadas de lecturas; y algunos pasajes y circunstancias poco verosímiles, aunque desearíamos que fueran reales.
Entre todas estas palabras se rastrean reflexiones atractivas y orientaciones certeras para educar a una persona menos normal.
Sebastián, el protagonista, es en efecto una persona menos normal, porque ha dado con un preceptor, que lo aleja de los caminos vitales más trillados. Eso es lo que vamos a leer en esta novela.
La trama fluye en el sosiego, como trozos de vida a los que le hubieran limado las asperezas.
El texto es en realidad una copia de lo que Sebastián escribió en su diario de adolescencia. Lo inició al cumplir los doce años, cuando su mundo infantil se rompió en pedazos, tras la muerte de sus padres en un accidente de tráfico. Entonces, un hermano de su madre vino a instalarse con él en la casa familiar, para hacerse cargo de su cuidado.
El tío Paco es un tipo fascinante, llega a la vida de Sebastián y la transfigura como si fuera un mago. Es un sabio, un encantador de serpientes, que tiene respuesta para todo. El sobrino siempre lo va a sentir cercano, un apoyo sustancial, ante cualquier tropiezo, que los hay, en la pequeña vida del chico.
Invita al adolescente a improvisar, a probar suerte; sobre todo a huir de rutas marcadas en un mapa, más fáciles, pero no las mejores.
Nunca vamos a encontrar en la realidad que nos rodea personalidades como las del tío o el sobrino son seres quiméricos. Ojalá existieran.
Con lo difícil que se presume una situación como la que viven los dos, no se ven fricciones entre ellos, conectan desde el primer momento. Esto es poco probable, pero alimenta nuestra ilusión.
El tío esconde un pesar antiguo, esto le da cierta profundidad al personaje. Me pregunto si esa particular forma de ser que muestra no tiene su origen en esa angustia lacerante. Todos somos hijos de los condicionantes que se han posado sobre nuestros hombros.
Sebastián y Paco se transforman en herramientas en las manos de Benito Taibo, con ellos defiende que la educación ha de vestirse de innovación. Para formar hay que dar de beber en manantiales nuevos. Esto valdría tanto para jóvenes como para los adultos, ya que nos pasamos la existencia aprendiendo a vivir. En realidad no es esta una obra juvenil, quizás es un buen texto para que lo lean jóvenes y adultos juntos.
No esperemos encontrar un tratado de didáctica, son reflexiones sencillas, básicas y muy realistas.
Podría resultar llamativo que la muerte de los padres no haya teñido de tragedia el relato, pero el autor lo hace de manera deliberada. De esta manera el tío enseña al sobrino -y nos enseña- que la vida está hecha de obstáculos, a veces muy duros, que uno tiene que aprender a salvar.
¿No se percibe otra forma de educar a través del personaje de la tía Pili? Se atisba, sí, pero no se completa del todo, queda como arrinconada en el texto. No conocemos demasiado a esta mujer, incluso creo que Taibo la ridiculiza un poco. Una ovolactovegetariana convencida, mientras que el tío Paco come de todo. Él, además, en su cocina tiene como primer ingrediente la creatividad, jamás repite las recetas, siempre aparece algo nuevo que las hace diferentes. La vida no puede estar anclada en la reiteración, tiene que ser dinámica, siempre hemos que estar preparados para lo desconocido y siempre hemos de saber convertir en aciertos los errores.
Muchas veces Paco responde a las dudas, a las dificultades de Sebatián, con ejemplos de libros, quizás los sobrevalora. Los títulos se multiplican, las citas proliferan. Los textos no son buenos en sí, una obra a veces puede llevar enganchada una ideología regresiva, unos prejuicios inconvenientes, como en esta misma novela, cuando se muestra, como rasgo negativo en la personalidad que Roxana, que no tenga libros en su cuarto. Se trata de un convencionalismo exclusivista, un análisis demasiado superficial; podría tener una inmensa biblioteca y ser una mala persona.
¿Qué hubiera sucedido si a Sebastián no le hubiera gustado leer y hubiera rechazado los títulos sugeridos por su tío? ¿Qué habría hecho Paco?
Benito Taibo ha caído en un error, cuando muestra el libro como provechoso, sin fisuras. Se ha dejado arrastrar por una idea extendida en determinados medios, sin explorarla. Uno no es mejor por leer.
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Vemos cómo va fraguando la educación sentimental de Sebastián junto a su tío, hablando con él, conviviendo con él, contrastando experiencias con él. Esta novela se baña en la ternura y en un humor sostenido.
Leyéndola, valoras cómo educaste y cómo te educaron.