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Historia sellada con desdicha y ventura, con tragedia, con maldad y generosidad.

La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey -2008- Mary Ann Shaffer y Annie Barrows

Una novela sobre la lectura, donde los libros aparecen como un territorio mítico que pueden alimentar el, a veces complejo, quehacer de vivir

Amable en su contenido e ingenioso en su concepción. Un texto conmovedor porque logra extraer briznas gustosas de entre las crueldades de la guerra. Las desventuras se mitigan algo con los ligeros toques de humor y afabilidad que pespuntean la historia. Un lastre para la novela es la significación excesiva de las relaciones amorosas de la protagonista.

Es una novela epistolar y en las primeras páginas experimentamos un cierto desconcierto porque desconocemos a los remitentes o los destinatarios, por la falta de narrador que los introduzca. Pero enseguida va llegando el sosiego. Con habilidad Mary Ann Shaffer nos irá introduciendo en las vicisitudes que alcanzan a los personajes.

Abrimos el libro y es enero de 1946. En el Reino Unido una vida nueva se busca camino entre los escombros generados por la guerra, y que aún deforman las calles. Las primeras cartas que aparecen se intercambian entre allegados. Vamos conociendo los detalles. La joven Juliet recorre el país para promocionar su reciente libro, una recopilación de exitosos artículos publicados durante la contienda. Con ellos había buscado poner un toque de distensión en aquella atmósfera oscura.  Se encuentra algo cansada de la expedición, deseosa ya de guardar la maleta e iniciar su nuevo proyecto de escritura. A través de lo que le cuenta a su amiga Sophie sabemos de su glamuroso amorío con un rico americano, muy de comedia hollywoodiense pero que en la novela desentona, le cae como un postizo.

Juliet recibe la carta de un desconocido: Dawsey Adams, vecino de la isla de Guernsey. Consiguió de segunda mano un libro que antes le había pertenecido a ella. La joven se había deshecho del ejemplar porque lo tenía duplicado y necesitaba su espacio en la biblioteca. El autor era Charles Lamb y llevaba en la contraportada el nombre y la dirección de la anterior propietaria. Dawsey le ruega que le envíe la dirección de alguna librería en Londres donde pedir nuevas obras de ese escritor. Durante la ocupación alemana de la isla, Charles Lamb había logrado avivarle  la sonrisa muerta, además había citado un cerdo asado, y precisamente fue un cerdo asado –como leeremos– el origen de La sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey.

Aquella denominación extravagante conquistó a Juliet, quería saber todo sobre este grupo; el cómo y el porqué de su nacimiento. No podía haber mejor tema para su próximo proyecto de trabajo. Dawsey le prometió que tendría toda la información que desease. Recibiría cartas de gente de Guernsey, integrantes y no del grupo. Le relatarían todos los entresijos de la sociedad literaria.

Con todos estos escritos la autora nos va vertiendo la historia de la isla de Guernsey y de su gente, durante la guerra, ocupada por tropas alemanas. Vivieron entre la devastación y la ventura, que brotaba a veces en medio de la calamidad.

Este terreno en pleno Canal de la Mancha con la llegada de los nazis se había convertido en un lugar que se balanceaba entre la pesadilla y el ensueño. Durante los cinco años que duró la guerra estuvieron condenados al aislamiento, no tenían comunicación con la metrópolis, el resto del mundo había desaparecido y vivían como encerrados detrás de una espesa niebla. Sentían que Inglaterra los había dejado abandonados a su suerte. Solo se ofrecieron a evacuar a los niños, y aquello constituyó uno de los episodios más dolorosos.

En la novela y en la isla destaca Elizabeth. No es un personaje, es más bien una presencia, que solo vamos a conocer por lo que los demás refieren de ella -bueno y menos bueno- porque ella ya no está en Guernsey en este año de 1946, la detuvieron a pocos meses del final de la guerra por ayudar a un enemigo de los alemanes. Elizabeth se ha desvanecido, como se desvaneció la isla tras la bruma durante cinco años. Ambas retornarán con modos diferentes. Durante el tiempo que duró la ocupación, la joven constituyó no solo el cemento de la Sociedad  Literaria, también era alguien con la fuerza necesaria para amar a contracorriente y un ser que se entregaba, desinteresada, para ayudar a los integrantes de la comunidad isleña. 

La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata germinó desde un azar alentado por Elizabeth. Una situación que juntaba lo cómico y lo dramático originó este grupo de lectura peculiar. Los libros se convirtieron para ellos en herramientas para vivir. Algunos no habían sido lectores antes de ser miembro del clan, pero cada sesión obligaba a presentar una obra y así todos se entregaron al oficio de leer. Consiguieron así crear una pantalla que los aislara de la realidad que les tocó en suerte. 

Ella también llegó de fuera, como va a llegar Juliet, esto las une, aunque no será lo único. Sin apenas darse cuenta,  la escritora ya había empezado a fusionarse con Guernsey desde que su libro, que ahora pertenecía a Dawsey,  había saltado hasta allí. Poco a poco la isla, como un canto de sirena, la irá llamando cada vez con más vigor. Terminará viajando hasta allí para escribir sobre aquel enclave, para formar parte de él.

Se abre la novela con una obra que cruza el Canal de La Mancha hacia la isla de Guernsey y se cierra con otra que se escribe con la isla como tema.

 

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